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Oculta
detrás de un velo tejido por prejuicios y temores históricos, la
musulmana aparece como una fe asociada a la violencia y la
irracionalidad, estigmatizada por las sangrientas luchas que asfixian la
paz en Medio Oriente y por una imagen que quedó grabada para siempre en
la memoria colectiva: dos aviones trocados en mortíferos misiles,
estrellándose contra el corazón financiero de la nación más poderosa del
planeta.
Sin embargo, el profesor del departamento de religión
de la Universidad de Georgia y experto en temas árabes e islámicos, Alan
Godlas, insistió, en una entrevista concedida a TalCual, en que el credo propagado por el profeta Mahoma “no es el
que ha generado violencia, extremismo y autoritarismo”.
“De hecho, son los grupos extremistas quienes
utilizan el Islam para sus propios fines políticos”, explica el
académico, que diferencia el accionar de estas facciones del
comportamiento de los aproximadamente 1,3 billones de personas que se
identifican como musulmanes alrededor del mundo.
–En Occidente –más aún después del 11S– muchos vinculan
al islamismo con el terrorismo, y lo perciben como una amenaza para la
paz y estabilidad universal.
–Lo que comprende este problema es que en Estados
Unidos, la mayoría de la gente ha olvidado la historia y no entiende que
varios de los ataques de los extremistas musulmanes son el resultado
directo del colonialismo y el neocolonialismo practicado por Occidente en
el pasado.
“Parte del poder que actualmente tienen las naciones
occidentales, deriva de sus conquistas coloniales, así como de las dictaduras
neocoloniales y gobiernos títeres en el mundo musulmán, que fueron
impulsados desde Occidente”, añade Godlas.
–¿Quiénes estallan una bomba, lapidan a una mujer
adúltera o aplican duros castigos físicos a aquéllos que quebrantan las
leyes, respetan los preceptos del Islam hacen de ellos una interpretación
errónea e interesada?
–Cualquier ataque –suicida o convencional– que mate
lastime a no combatientes fue condenado por el profeta Mahoma.
Por lo tanto, cuando los extremistas musulmanes se
involucran en hechos de este tipo, abandonan la ley islámica.
La razón de sus actos son usualmente la
desesperación, como en el caso de Palestina, y los intentos
táctico-políticos de provocar una respuesta que pueda ser usada como herramienta
de propaganda para reclutar y aumentar la oposición a marionetas apoyadas
por Occidente en el mundo musulmán.
Así mismo, buscarían levantar el elemento
psicológico, como en el caso de David atacando y asesinando a Goliat,
verbigracia 11S.
“Con respecto a la lapidación, ésta es una de las
formas tradicionales de penalizar el adulterio.Sin embargo, el profeta
Mahoma sentó precedentes de clemencia ante este tipo de violaciones de
las normas islámicas”, apunta Godlas.
–Pero los regímenes que adoptan la ley del Islam no
siguen ese doctrina piadosa.
–Cuando se ponen en práctica las interpretaciones
severas y estrictas del Islam, ocurre que se trata de un intento de esos
países por readoptar la ley islámica, luego de haber sido forzados y
presionados para que emplearan las legislaciones occidentales durante
períodos coloniales y neocoloniales.
Entonces, sería una expresión simbólica de
reivindicación de la identidad islámica.
–¿Un razonamiento similar justificaría las restricciones
a las libertades públicas y el desprecio por los sistemas democráticos
que promueven los países occidentales?
–En algunos casos, las restricciones a las libertades
públicas son, como en cualquier dictadura, una herramienta política para
mantener a los gobernantes en el poder. En otras oportunidades, la razón
es la misma que fundamenta las rigurosas penas físicas:
una expresión simbólica de reivindicación de la
identidad social musulmana.
Godlas concluye que, a veces, las limitaciones son
impuestas “por una reacción contra la decadencia social y están dirigidas
a construir una comunidad que ayude a sus integrantes a cumplir los
propósitos de vida islámicos, basados en conocer y estar cerca de Dios”.
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